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La Unión Europea ha puesto en marcha un ambicioso y controvertido plan de rearme militar llamado ‘ReArm Europe’, en el que se contempla un gasto de cerca de 800.000 millones de euros. La justificación oficial: frenar el avance de Rusia y prepararse ante un supuesto escenario de guerra, dando vida al llamado fantasma bélico europeo.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentó el plan afirmando que Europa ha vivido con un “déficit de seguridad” y que no se puede seguir confiando en la protección de Estados Unidos.
1 Un plan sin precedentes en tiempos de tensión
La estrategia incluye una serie de medidas económicas para facilitar este rearme:
- Mayor flexibilidad fiscal para los Estados miembros.
- Inversiones conjuntas en defensa entre países del bloque.
- Movilización de capital privado a través de entidades europeas.
- Creación de un fondo de 150.000 millones de euros en préstamos para la defensa.
- Incentivos para alcanzar el 3 % del PIB en gasto militar por país.
Además, Bruselas publicó un Libro Blanco de la Defensa que complementa este plan y expone una hoja de ruta hasta 2030. En este documento se destaca a Rusia como una «amenaza fundamental» para Europa.
2 Tecnología, IA y cooperación global: el nuevo enfoque
Dentro del Libro Blanco se proponen acciones clave para el fortalecimiento estructural de la industria militar europea:
- Identificación y cierre de brechas de capacidad.
- Aumento de la demanda en el sector defensa.
- Fomento de compras conjuntas de armamento.
- Integración de tecnologías avanzadas como inteligencia artificial.
- Alianzas estratégicas con países que compartan la misma visión geopolítica.
Este enfoque busca no solo fortalecer las capacidades defensivas, sino también crear un mercado de defensa europeo unificado.
Desde Moscú, las reacciones no se hicieron esperar. El presidente Vladímir Putin ha reiterado que Rusia no tiene interés en atacar Europa, calificando las acusaciones de “disparate absoluto”. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, advirtió que el rearme europeo representa un riesgo de nuevas tensiones y posibles represalias.
3 Rusia responde: “una amenaza construida”
Desde Moscú, las reacciones no se hicieron esperar. El presidente Vladímir Putin ha reiterado que Rusia no tiene interés en atacar Europa, calificando las acusaciones de “disparate absoluto”. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, advirtió que el rearme europeo representa un riesgo de nuevas tensiones y posibles represalias.
Rusia considera este giro militar como un retroceso respecto a los esfuerzos diplomáticos que en su momento buscaron mantener la paz entre potencias.
El comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, fue contundente: “Si Europa quiere evitar la guerra, debe prepararse para ella”.
Kubilius advirtió que servicios de inteligencia como los de Alemania y Dinamarca prevén que Rusia pondrá a prueba el Artículo 5 de la OTAN antes de 2030.
De ahí nace el concepto de “Preparación 2030”, una iniciativa para construir una Europa capaz de defenderse de manera independiente, con una arquitectura de seguridad completamente nueva.
El debate sobre si este plan fortalece la soberanía del continente o simplemente alimenta el miedo está abierto. Mientras tanto, el fantasma bélico europeo recorre los pasillos de Bruselas, definiendo el destino de miles de millones de euros y marcando el rumbo estratégico de una región que se prepara para un futuro incierto.